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"¿Gritará Arrecife?" |
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Arrecife
es una gran boca con miles de voces. Algunas de ellas se han reunido por
multitud de motivos: por intereses comerciales, por intereses vecinales,
por solidaridad, por intereses educativos... Y cada uno de esos grupos
cuenta con su propia voz, que a ese volumen siempre pueden armar bulla,
pero que deja muy lejos la posibilidad de alcanzar la gran meta. ¿La gran
meta?. No crean que me refiero a lograr una mejor sanidad, ni una ciudad más
habitable, con más parques y jardines, más solidaria con quienes lo
necesitan, más próspera económicamente. No me estoy refiriendo a una
ciudad sin coches, donde los niños puedan jugar donde les plazca, ni a una
ciudad con menos desigualdades, más accesible para minusválidos y
ancianos, más segura, más moderna, más justa, más cultural ni más ecológica.
A nada de esto en concreto me estoy refiriendo. Si ahora mismo me
concedieran un deseo que aplicar a mi ciudad, no pediría Auditorios, ni
Palacios de Congresos ni de Justicia, ni nueva Comisaría, ni teatros, ni
museos, ni galerías de arte, ni el mejor de los conciertos. Por supuesto
ni Parques Temáticos ni puertos deportivos, tal vez ni siquiera eligiría
adecentar el islote de Fermina, ni la bahía de Naos, ni el paseo hasta el
Cable. Ni carril-bici, ni nuevas depuradoras, ni nuevas instalaciones
solares o eólicas para ahorrar energía, ni una planta de compostaje para
reutilizar la basura. Ni más aparcamientos, ni zona naranja, ni jardines,
ni paseos, ni más cines, ni más limpieza, ni más instalaciones
deportivas, No pediría ni tan siquiera que el Lanzarote subiera a Primera.
Vamos, que por no pedir, no pediría ni un buen Alcalde, rodeado de
magníficos concejales. Si
tuviera que elegir un deseo, elegiría, sin duda, la unidad de sus
habitantes. Asociaciones de vecinos, culturales, juveniles, deportivas,
empresariales, padres de alumnos, profesores, ecologistas, inmigrantes,
filantrópicos, feministas y ciudadanos particulares. ¿Quién puede
imaginar el poder de tantas voces unidas? Juntas para luchar por las
reivindicaciones de todos y cada uno de nosotros. Olvidando piques y
enemistades por una causa justa: los derechos de los ciudadanos a vivir en
una ciudad cada vez mejor, con mejores servicios e infraestructuras. Lograría,
estoy seguro, todo lo que antes no pedí. De la forma más justa y democrática,
más certera e inviolable. Conseguiríamos construir un barco inmune a
cualquier tempestad política, con rumbo fijo y decidido. Reclamando la
misma transparencia con la que pagamos nuestros impuestos y la misma
diligencia que aplicamos cada uno en nuestra vida. Con la sensación, al
fin, de ser parte viva de cada pedazo de Reducto, Charco de San Ginés o
Calle Real, de cada acera de Argana, Valterra o San Francisco Javier. Arrecife seguiría siendo una gran boca con miles de voces, pero por primera vez unidas en un solo grito, bajo un mismo techo y por un mismo fin. Impresionante,
¿verdad?. Pero no crean que exagero, o por lo menos piensen que una
exageración no es una mentira, sino una verdad mirada bajo la lupa del
entusiasmo. A.C. Achitacande |
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