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"Alpinistas para un Mundo Mejor" |
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Están
presentes en todas las cumbres. En las del G-8, en las del Banco Mundial y
el Fondo Monetario Internacional, en las de la OMC... Y allí despliegan un
grito en forma de pancarta, denuncian una vergüenza a través de la
presencia. Quien aún no entienda el movimiento antiglobalización no tiene
más que hacer una sencilla reflexión: los países más poderosos del
mundo discutieron estos días en Génova temas como el famoso escudo
antimisiles norteamericano, o el cumplimiento del Tratado de Kioto. No hace
falta ya relacionarlos con ideologías de izquierdas, sino con el más
elemental sentido común. En un arrebato de utopía han decidido luchar
contra los números uno, contra los dueños del planeta, para gritarles a
la cara que el mundo en el que vivimos no es justo, y que son ellos quienes
tienen la llave para que cambie la situación. El nivel de desigualdad al
que se ha llegado es el que ha provocado la insurrección de ciudadanos del
mundo entero, y que el movimiento antiglobalización se esté consolidando
como un grupo organizado y quien sabe si algún día pueda llegar a ser
fuerte. Se enfrentan al monstruo de las ocho cabezas, contra el último
eslabón de la cadena. Si cada pueblo tiene los representantes que se
merecen, ellos han decidido dar el paso para constituirse en ciudadanos del
mundo. ¿Qué sería del resto de la Humanidad si continuásemos con
nuestra idea ombliguista de que lo que existe es lo que más cercanamente
nos rodea? Pues más o menos lo que ha venido ocurriendo hasta ahora,
intentando paliar la situación
a través de ONG´s y grupos de ayuda internacional, pero sin atacar el
problema en su raiz. Es admirable comprobar cómo se han superado los
niveles locales, autonómicos e incluso nacionales en las reivindicaciones
contra la globalización de un sistema económico depredador, sin duda
provocado por la lógica idea de que a mayor poder, mayores abusos. Y ojalá
estos movimientos hagan caer en la cuenta a la ciudadanía que las mismas
reivindicaciones a nivel planetario pueden hacerse a nivel local. Da lo
mismo si hablamos de Bush o de Jose Francisco Reyes, la indignación y
reacción deben comenzar a aflorar, y todo en esta vida tiene un límite,
incluida la paciencia. A.C. Achitacande
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